El Triángulo Suzuki, base de la Educación Musical

El Método Suzuki se apoya en un esquema de aprendizaje y participación activa conocido como «El Triángulo Suzuki», formado por el niño, los padres y el maestro. En este triángulo el niño es la punta superior, los padres y el maestro se encuentran en la base haciendo equipo, impulsando en todo momento al niño que está en la punta, buscando su crecimiento en lo musical y como persona.

Los alumnos

El papel que desempeñan los niños en el Triángulo Suzuki se apoya en el amor, visión y responsabilidad que los padres y el maestro transmitan al niño, con un trabajo mutuo en casa y en clase respectivamente, ya que la responsabilidad es compartida, y el trabajo mutuo de padres y maestros está relacionado directamente a los avances del niño. En este proceso de educación musical, los niños deben tener presente que existe la posibilidad de presentarse desafíos y que es muy importante tomarse el tiempo para reconocer, estudiar y practicar lo suficiente para lograr vencerlos. Es aquí donde los papás y maestros actúan como modelos a seguir, ofreciendo su guía y acompañamiento en este proceso de educación musical.

La Educación musical es un viaje muy bonito, de aprendizaje para todos en el Triángulo Suzuki, los niños enseñan a sus papás a ver el mundo con su ternura e inocencia, los maestros aprendemos a respetar el modelo de educación/aprendizaje que cada familia adopta y los niños aprenden que para lograr una meta, tienen que saber esperar con dedicación, constancia y paciencia, cuando estos tres papeles tienen el mismo objetivo común todos con la meta del éxito, cada niño alcanzará su máximo potencial. Además, el Aprendizaje Musical se convierte en una actividad familiar que enriquecerá los lazos afectivos brindando un espacio más para disfrutarse como familia aprendiendo un instrumento y disfrutando de la Música.

Los padres

Partiremos del papel que desempeñan los padres en el Triángulo Suzuki, en este caso hacía el maestro. Los padres tienen la tarea de asistir y participar en clase activamente, tomar nota y poner atención a las recomendaciones del maestro para dar seguimiento en casa a las lecciones aprendidas en clase, así como asegurar la asistencia puntual a las clases programadas en Suzukids.

Los padres no necesariamente deben tener una formación musical formal. Su labor principal, tanto en clase con el maestro como en casa, es alentar al alumno en todo momento, teniendo toda la paciencia. Así como una semilla germina poco a poco, la educación musical es un proceso que requiere paciencia y aliento incondicional, acrecentando la confianza del niño al saber que puede contar con el apoyo de sus padres y así su confianza en sí mismo se ve fortalecida por el amor y la paciencia.

En casa

En el hogar, los padres deben establecer horarios de práctica y duración de la misma, tomando en cuenta que cada niño tiene un ritmo de aprendizaje diferente. Es preferible que puedan tomar nota de lo sucedido durante la práctica en casa; esto será muy valioso para el maestro, quien tendrá una mejor apreciación de los avances en el aprendizaje, y podrá determinar qué tanto incrementar, o disminuir, la intensidad de repeticiones o ejercicios durante la clase.

El papel que desempeñan los padres en el Triángulo Suzuki hacia los niños, es reforzar lo que el maestro enseña en la clase, y son los padres los encargados de crear un ambiente positivo de aprendizaje musical en casa.

Los maestros

El papel que desempeñan los maestros en el Triángulo Suzuki, parte de ser quienes transmitirán directamente los conocimientos musicales a través del Método Suzuki, buscando la mejor forma en que sus enseñanzas sean asimiladas, motivando a los niños a superar cada desafío que represente una pieza u obra, y a establecer metas realistas y alcanzables en conjunto con los papás.

Su papel se puede convertir de maestro a un amigo en quien el niño puede confiar. El maestro tiene muy presente que cada niño es diferente, y por lo tanto cada uno debe ser tratado, y llevado en la educación musical, de una forma única e independiente. Los maestros son también los encargados de lograr que las sesiones de clases sean agradables y divertidas.

Como personas, los maestros formados en el Método Suzuki no dejan de buscar su crecimiento personal. En el plano educacional asisten a talleres, seminarios o clases magistrales que organizan las asociaciones Suzuki de cada país. En nuestro caso, los profesores de Suzukids cuentan con certificación de la AMMS (Asociación Mexicana del Método Suzuki) y SAA (Suzuki Association of the Americas).

Un sonido bello

Otra de las tareas del maestro es el de siempre alentar al niño a escucharse, a producir mediante su ejecución un sonido tal como dijo el Dr. Suzuki: «Bello», que le sea agradable a la escucha, que disfrute del sonido producido con su ejecución. Para alcanzar este objetivo, es indispensable que el maestro lo propicie de forma natural con los elementos que incluyen: flexibilidad, postura, equilibrio y una natural coordinación, que se traducirá en un amor hacia lo bello, la estética y la perfección.

En el Método Suzuki, el maestro tiene presente que su clase de violín, de guitarra, de saxofón, de canto o acordeón entre otros, es un espacio abierto no sólo para los familiares, en este caso los papás o los amigos, sino para los compañeros de otras clases Suzukids. Las clases grupales alimentarán el deseo de acompañamiento más que de competencia. Los niños se sentirán cobijados por sus compañeros tanto avanzados como principiantes, creando en ellos el interés por tocar como ellos, y convertirse en los compañeros avanzados que alienten a los principiantes, ya que una de las premisas en la educación en la infancia, es que los niños aprenden de otros niños y por medio de la observación.

Finalmente, el papel más importante del maestro, es el de alentar a los padres generando una sinergia positiva, en la que los papás puedan resolver con el maestro sus dudas, brindando a los padres la seguridad y confianza, preparándolos para saber superar los retos que tiene la educación musical, proporcionando herramientas que les permitan acompañar a los niños, sin desesperarse ni perder la paciencia. Así, maestros y padres juntos establecen una meta en común en la educación musical del niño, con cariño y amor.

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